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Por qué sigo aprendiendo física siendo sysadmin

misc reflexión

A veces alguien me pregunta qué estoy estudiando. Cuando respondo “física”, la reacción es siempre la misma: una pausa, una mirada de extrañeza, y la pregunta inevitable. “¿Y eso qué tiene que ver con lo tuyo?”

La respuesta honesta es: nada. Directamente nada. Soy sysadmin, monto servidores, gestiono redes, automatizo procesos. La física no me va a ayudar a resolver un problema de routing ni a configurar un cluster de Kubernetes de forma más eficiente. No me va a dar de comer en mi campo profesional.

Y sin embargo, sigo aprendiendo.

La comodidad de lo conocido

Durante años me especialicé en sistemas. Redes, servidores, automatización. Cada día reforzaba las mismas habilidades, profundizaba en las mismas herramientas. Era cómodo. Me gustaba. Seguir haciendo lo mismo me hacía mejor en lo mismo, pero también me encerraba en una burbuja donde todo tenía que ver con tecnología.

La física me sacaba de ahí. No porque fuera más fácil o más difícil, sino porque era completamente distinto. Mecánica cuántica, electromagnetismo, termodinámica. Temas que no tienen nada que ver con mi trabajo, que no me dan capacidades técnicas adicionales, y que sin embargo me obligan a pensar de formas diferentes.

Pensar diferente

Mi trabajo me entrena para resolver problemas concretos: esto no funciona, encuentra el fallo, arréglalo. La física me entrena para algo más abstracto: este fenómeno ocurre, ¿por qué? ¿Qué modelo lo describe? ¿Dónde están sus límites?

Son habilidades mentales distintas. Una me hace mejor sysadmin. La otra me hace mejor pensador, y creo que eso termina impactando también en cómo resuelvo problemas técnicos. No de forma directa, sino como un músculo que se ejercita con algo diferente y luego responde mejor cuando vuelve a su actividad principal.

Por interés genuino

También está el motivo más simple y más honesto: me interesa. No todo tiene que optimizar algo, no todo tiene que derivar en una ventaja profesional. Hay cosas que son valiosas simplemente porque te gustan, porque te estimulan, porque te hacen sentir que sigues aprendiendo cosas nuevas incluso cuando llevas años haciendo lo mismo.

Aprender física me recuerda que el mundo es más grande que los servidores y las redes. Que hay fenómenos fundamentales que noch hoje no termino de comprender del todo. Que siempre hay algo nuevo bajo el sol, aunque ya tengas cuarenta años y creas haberlo visto todo.

La lección lateral

Si hay algo que he sacado de esta combinación rara de sysadmin + física, es que las habilidades se transfieren de formas inesperadas. La capacidad de leer documentación compleja, entender un sistema paso a paso, y construir modelos mentales de cómo funcionan las cosas, no es exclusiva de la tecnología.

Cuando estudié termodinámica, mi primera reacción fue traducirla a conceptos que ya conocía: sistemas, estados, transiciones, límites. No era física lo que estaba haciendo, era aplicar mi forma de pensar a un dominio nuevo.

Por eso sigo. Porque aprender no es solo mejorar en lo que haces; a veces es recordarte que puedes aprender cosas completamente distintas y que eso también suma.