De estudiante a sysadmin: cómo construí mi carrera con servidores propios
Cuando empecé el ASIR, tenía una idea romántica de la administración de sistemas: entrar en una empresa, sentarme frente a un terminal, y que alguien con experiencia me enseñara el oficio. La realidad es que en las prácticas tocas cosas, sí, pero siempre con supervisión, con entornos controlados, y sin la responsabilidad de que si algo falla, eres tú quien tiene que arreglarlo a las 2 de la madrugada.
Esa responsabilidad no te la da un empleador. Te la da tener tu propio servidor en producción.
El salto
Durante el primer año del ciclo, monté un VPS en Oracle Cloud. Gratis, con recursos limitados, pero mío. Nadie me dijo qué instalar ni cómo mantenerlo. Nadie iba a salvarme si borraba una configuración de Nginx y el portfolio dejaba de cargar.
Al principio fue caótico. Instalaba servicios, los rompía, los reinstalaba. Probaba configuraciones de seguridad, las revisaba al día siguiente y veía que había dejado un puerto abierto. Cada error era una lección que no olvidas porque te ha costado horas.
Después llegó el homelab físico: dos servidores (luffy y prometeus), Proxmox, 12 servicios. Ya no era un juego. Si se caía Home Assistant, la casa se quedaba sin automatización. Si se caía Nginx Proxy Manager, nadie fuera de casa podía acceder a nada.
Eso cambia tu forma de trabajar. Ya no configuras para que funcione ahora — configuras para que no se rompa mañana.
Lo que me llevo de este año
Los certificados son el marco, no la casa. ASIR me dio estructura: redes, sistemas operativos, seguridad. Pero lo que realmente me formó fue tener que mantener servicios funcionando 24/7 mientras estudiaba, mientras cuidaba de mi familia, mientras hacía prácticas. La gestión del tiempo y la priorización de problemas no se aprende en un aula.
La presión real no es un simulacro. Cuando el VPS dejó de responder un domingo a las 11 de la noche y tenía que entregar un proyecto al día siguiente, no había profesor al que preguntar. Era yo, una conexión SSH (si funcionaba), y los logs. Esa experiencia vale más que cualquier ejercicio de clase.
Documentar es el hábito que más me ha rentado. Al principio no lo hacía y perdía horas. Ahora tengo un repositorio con configs, scripts de backup, topología de red, y registros de incidentes. Cuando algo se rompe, no empiezo desde cero — abro el repo y veo qué hice la última vez.
Lo que busco ahora
Un equipo donde la infraestructura importe. Donde pueda aportar experiencia real en lugar de ser el que ejecuta tickets. Donde la automatización no sea un proyecto de futuro, sino una práctica del presente.
Los servidores los tengo. Las ganas de aprender, también. Solo falta el equipo donde ponerlo en práctica.